Oscarin Supercars

Oscarin Supercars

Me gustan más los coches que las mujeres.

Y eso que ninguna mujer ha intentado matarme.

Un coche, sí. Marché con un 4×4 que tenía por la ladera de una montaña dando vueltas de campana, a la 5ª dejé de contar. Verde, azul, verde, azul, verde, azul… eso es todo lo que veía. Aun me sorprende salir de ahí sin un rasguño.

Los coches y la velocidad son mi droga desde que soy un renacuajo. Desde que iba sentado atrás en la rueda de repuesto del Suzuki Vitara que tenía mi padre preparado para correr. Cuándo le pisaba o hacía ceros, me agarraba todo lo fuerte que podía a las barras antivuelco del coche. Estaba en juego mi vida. Era una sensación entre miedo y diversión indescriptible que me volvía loco.

Conducir tiene algo que me tranquiliza. Mi mente se apaga y no existe nada más que el coche y yo.

Y, aunque he sido tan idiota de dedicarme casi toda mi vida a la construcción porque me he criado entre obras y tragando mierda, hace un tiempo que me dedico a importar coches de Alemania.

Acabé hasta las pelotas de la obra y lo dejé sin saber que iba a hacer después.

Hice un video para vender el coche de mi abuelo y a partir de ahí la gente empezó a preguntarme si también les vendía el suyo. En menos de 3 meses tenía una lista de espera de más de 1 mes. Y como hay muchos idiotas y mareantes del estilo de wallapop, me metí en la importación de coches de Alemania porque tengo contactos que han comprado, vendido y revisado coches toda su vida allí. Son de allí, viven allí y el estado les roba con los impuestos allí.

Si quieres un buen coche de Alemania con la garantía de que no vas a comprar un pisapapeles muy caro, contáctame al 644 29 87 86 y te digo cuál es el primer paso para conducir el coche que quieres.

Y si no eres de tener sexo en la primera cita, pon aquí tu email para conocernos un poco mejor hasta que forniquemos como salvajes:

* Aparte de ver si quieres que hagamos cosas indecentes juntos, te voy a mandar emails hablando de cómo importar coches de Alemania: trucos, consejos, errores, anécdotas personales… que aparte de entretenerte, harán que el día que traigas un coche de Alemania, lo hagas con la seguridad de que el coche está bien y de que el papeleo lo tienes controlado.